Debemos amar todas nuestras experiencias sin juzgarnos
y sin juzgar. No siendo víctimas ni haciendo que otros lo sean mediante el
veneno de la culpabilidad, enterremos las víctimas que creemos haber causado,
amémoslas y digámosles adiós.
Amémonos y entreguémonos a nuestra divinidad, y
llegará un momento, en el que no necesitaremos
juzgar, solamente “ser”.
Inma Zamorano

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