Recuperando la tradición
Algo muy importante que también se tiene en cuenta en
este tipo de cultivo es el barbecho, es
decir, dejar a la tierra que descanse evitando cultivar durante un tiempo, de esta forma, la tierra recupera
la fertilidad.
Es fundamental también evitar los pesticidas o
herbicidas para proteger a otros seres
vivos que son necesarios para un terreno saludable; ellos a su vez nos
recompensan evitándonos las plagas.
Las arañas son muy abundantes y se alimentan de todo
tipo de insectos. Una sola es capaz de devorar al año dos kilos de insectos.
Las mariquitas se alimentan sobre todo
de pulgones y pueden devorar entre 200 y 600 pulgones al año.
La fertilización química mata la vida microbiana del
suelo, en cambio el cultivo ecológico fertiliza la tierra y frena la
desertización.
Hay otros
factores que los agricultores ecológicos tienen en cuenta para evitar plagas y cosechar alimentos sanos
y nutritivos, solo hemos mencionado
algunos como ejemplo de otra forma de cultivo. Por otro lado, dentro de la
alternativa ecológica, no solo se cuenta con la agricultura, sino que los productos ecológicos los encontramos en todos los ámbitos de la alimentación.
Por ejemplo:
Contamos con granjas donde no encontramos gallinas
hacinadas y enfermas, sino picoteando de aquí para allá, campeando, y
“felices”, término utilizado para estas gallinas en libertad. Por supuesto de
esto nos beneficiamos todos los consumidores, pues también la felicidad de
ellas llega a ser un poquito la nuestra cuando saboreamos sus huevos.
La ganadería ecológica está basada en el libre
pastoreo, en un ritmo de engorde más lento que el forzado convencional, con el
requisito de no sobrepasar el 40% de piensos concentrados en la ración diaria,
y en una alimentación lo más sana posible para el ganado. Tampoco se emplean
harinas de origen animal o alimentos de origen transgénico, sino que el ganado
es alimentado con piensos ecológicos. Tampoco son tratados con hormonas o
antibióticos y cuando alguno de estos
animales enferma se les trata con homeopatía u otras terapias alternativas
existentes.
Las vacas no sufren enfermedades como “El mal de las vacas locas” pues el que se las crie para satisfacer el apetito
de algunos, no es motivo para hacerlas sufrir.
Todo esto y mucho más en
próximos artículos. Recuerda volver para verlos.
Hasta la próxima
Inma Zamorano
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