Medicina natural
La demanda de
productos naturales y terapias alternativas están atrayendo el interés de cada
vez más personas que han experimentado el fracaso de la medicina alopática y el
abuso de fármacos químicos, sufriendo los graves efectos secundarios derivados
de ellos.
Las terapias y
productos naturales se han aplicado desde hace miles de años y nos enseñan cómo
se puede recuperar la salud. Utilizando para ello la
propia naturaleza: tierra, agua, sol, plantas, etc; técnicas como la
respiración, meditación, o movimientos energéticos que ayudan a desbloquear la
energía acumulada, ya que un gran número de terapias alternativas se basan en
estimular la energía vital.
Todos estos métodos
o técnicas se fundamentan en la premisa de que el ser humano tiene capacidad de
autocuración, y que accediendo a nuestro interior y estimulando nuestra energía
vital se recupera la salud física, mental Y emocional, consiguiendo en el
organismo la homeostasis.
También previene de futuras
enfermedades incluso antes de que aparezcan síntomas físicos.
La energía interviene en todos nuestros
procesos, desde el más grande al más pequeño, como trabajar, pensar, sentir,
soñar, etc. Fluye por unos meridianos o canales que recorren todo nuestro
cuerpo y el estado de nuestra salud va a depender de que lo haga correctamente.
Tenemos vórtices o centros de
energía llamados Chakras. Los hay mayores y menores. Los menores están
repartidos por todo el cuerpo y los mayores están ubicados en la columna
vertebral, desde el perineo que es el primero, hasta la coronilla, que es el
séptimo.
Un gran número de terapias alternativas
se basan en estimular y mantener el flujo de energía de estos chakras y
meridianos; de esta forma previenen, mejoran y curan, como la reflexología,
shiatsu, acupuntura, reiki, etc.
Algunas de ellas también nos ayudan a
diagnosticar.
Me gustaría recalcar que no se utiliza
la palabra diagnosticar de manera irresponsable, sino todo lo contrario,
ya que es nuestro propio organismo el que
nos indica la raíz del problema o la disfunción que en el está ocurriendo.
Creo que la
medicina natural no debería ser una alternativa, sino todo lo
contrario, puesto que como su propio nombre indica, “natural”, no es
agresiva con el organismo enfermo. Esta
medicina debería ser la principal, y cuando la ocasión lo requiera, entonces,
podríamos considerar el acudir a fármacos o a cualquier otro tipo de terapia
más agresiva. Para momentos en que sea necesario, ambas medicinas deberían
estar al alcance de todas las personas.
Convendría que trabajaran juntas, como
sucede en algunos países Europeos. El enfermo no debería encontrarse con
trabas, pues al fin y al cabo su recuperación debería de ser lo más importante.
Inmaculada Zamorano
http://www.inmaculadazamorano.com/servicios/servicios.html
Inmaculada Zamorano
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