¡Un maestro  profundo, un maestro sabio!
¡Un  maestro que dice y escribe tocando al corazón y al alma!

Cada maestro tiene su propia estructura de enseñanza,
 más la verdad será la misma si es la verdad.
¡Que el hijo de Dios (dios como concepto)  es inocente!
y en su inocencia radica su salvación.
Su verdad será la misma si ha elegido que sus intereses
Y los de los demás son lo mismo.
Si su verdad no es lo que escribe, sino lo que siente.
No es lo que sabe, sino lo que hace.
No es lo que aparenta sino lo que no se ve.
No son sus pensamientos sino los que piensa con Dios.
En él, ella; puede habitar la paz, la espera etc.
Pero la cualidad más preciada, es el amor. 1 Corintios. 13, 13.
Si el amor es su fuerza, su impulso,
una luz habrá entrado en las tinieblas,
Puede ser  una sola luz, pero con una sola basta.

                                                                                   Inmaculada Zamorano

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