LA MAGIA DE LA MUERTE


Recientemente he descubierto algo.
He descubierto que no sólo hay magia en la creación de la vida, en el nacimiento.
He descubierto la magia de la muerte. 
Hay que verla de cerca para hacer este descubrimiento.

Mientras observaba a mi madre en su cama del hospital junto a mis hermanas y mi hija, viendo su forzada respiración, recordé las palabras de la biblia en génesis, cuando dice: "y Dios sopló en su narices aliento de vida y el hombre llegó a ser alma viviente".
Esta agitada respiración por un tiempo, a mi se me hizo eterna. Hubiera querido quitarle este sufrimiento, si es que lo tenia; pero inesperadamente su respiración cambió. Su aliento de vida se hizo cada vez más débil, más débil, hasta que por fin después de unos segundos hizo su última espiración y el aliento de vida desapareció, expiró.
También recordé esas palabras que casi todos hemos oído alguna vez:" se fue apagando como una vela"

Así es realmente como nuestro "aliento de vida nos deja", nuestra energía vital desaparece.
Así lo observé y sentí yo.
Siempre que una persona muere en paz, sin ser una  muerte trágica, debe ser así pensé, y a pesar de mi gran dolor, sentí una gratitud inmensa por haber sido testigo de este hecho. Con lagrimas en los ojos, di gracias y dije: ¡Dios mio, cuando deje mi cuerpo, quiero hacerlo como ella!.

Han pasado casi cinco meses desde entonces y  cada vez que evoco ese recuerdo, tengo el mismo sentimiento de  agradecimiento. Siento una gran paz, y un amor inmenso hacia ella, hacia toda la humanidad y todo lo creado. No tengo miedo a morir, solo quiero que ese mismo sentimiento de paz profunda, que experimenté en esos momentos, que sentí que ella también tenia, y que aún siento al recordar, también esté presente el día que yo deje mi cuerpo.

Gracias madre por esta enseñanza.
Gracias a la conciencia universal, por que hoy, soy un poquito más sabia y a la vez más humilde.

Dedicado a Encarna  Sánchez  Lupiañez. Mi madre, en esta vida.

Inma Zamorano













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