Sabemos qué estamos comiendo?
Estas nuevas variedades de plantas
invaden los cultivos tradicionales con facilidad pues han sido modificadas para
resistir.
En un principio se pensó que la tierra
serviría de filtro de los herbicidas, pero al poco tiempo se observó que no
sucedía así. Los herbicidas llegan hasta los ríos contaminando las aguas y los
mares.
Asimismo cuando se fumiga, la mayor
parte de los tóxicos se dispersan en el aire, los ríos, y animales.
Para el año 1994 los OMG empezaron a
sembrarse. Desde entonces ha habido una invasión de ellos por todo el mundo y
de seguir así, desaparecerán las semillas tradicionales. Países como Estados
Unidos, Canadá o Argentina los están cultivando a gran escala.
En 2002, Filipinas fue el primer
país de Asia en la comercialización de OMG. Aprobó la liberación del maíz Bt de Monsanto,
(empresa química y biotecnológica Estadounidense), es una de las cuatro empresas químicas más potentes de semillas transgénicas. El maíz Bt
es una de las variedades de estos OMG, del cual, como en la mayoría de estas
semillas, no se han realizado extensos estudios
para evaluar la seguridad de su
consumo. Pues bien, desde el cultivo de este maíz, ha habido contaminación de
cultivos de maíz tradicional por todo el país.
Hace algunos años Greenpeace advirtió
que Rusia corría peligro de convertirse en “un
basurero transgénico”. También dijo que toda la soja que se consume en este
país es importada principalmente de Estados Unidos donde el 80% de las semillas
son modificadas genéticamente, y que los componentes transgénicos fueron
hallados en alimentos infantiles. Patés, salchichas, embutidos de fabricación
nacional y alimentos de importación.
Hoy, con la nueva normativa de
etiquetado de alimentos, podríamos saber si los
estamos consumiendo o no, pero no es tan fácil, ya que este etiquetado no se aplica a productos
derivados de animales.
El 28 de Febrero de 2009, el político
Francés José Bové pidió el fin de los cultivos transgénicos y reivindicó un uso
mayor de la agricultura ecológica.
Bové explicó en una entrevista a la
agencia EFE, “que el problema más grande actualmente en Europa es España”,
refiriéndose a las reticencias del
ejecutivo español a abandonar el cultivo de productos transgénicos. También
dijo, “si España cambia su posición, solo
faltaría un voto para obtener la mayoría cualificada para presionar a la
comisión de Bruselas”.
Y es que cultivamos maíz
modificado desde 1998. El anterior gobierno
permitió que fuéramos el primer país de la unión Europea en el cultivo
de estos organismos
Todo esto y mucho más en próximos artículos. Recuerda volver para verlos.
Hasta la próxima
Inmaculada Zamorano
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