Sabemos qué estamos comiendo?
Hasta aquí solo hemos hablado del maíz
y la soja, pero no pensemos que son los únicos OMG, pues la invasión de éstos es muy grande
y encontramos una gran variedad de
ellos, por ejemplo: tomates, pepinos, habichuelas, pimientos, algodón, tabaco,
melón, cereales, patatas, calabazas, fresas, etc. La manipulación es imparable.
Se cuenta con más de 60 cultivos diferentes, incluso se emplean hormonas
modificadas en el ganado vacuno, con el fin de que las vacas produzcan más leche.
Debido a la invasión de OMG, han
desaparecido semillas que el hombre había seleccionado por miles de años.
El día 01 de Junio de 2009, estaba
escuchando las noticias de las tres de
la tarde en el canal uno de televisión Española, y se habló de la costa
granadina, en la cual se producen aguacates, mangos y otros frutos tropicales
como las Chirimoyas. Se nos informó de que existe un nuevo tipo de Chirimoya
transgénica en experimentación.
En gran parte de la producción de leche
de Estados Unidos y México, se utiliza una hormona transgénica de crecimiento
bovino llamada rBGH, propiedad de la empresa Monsanto, que la denomina
Somatotropina Bovina o BST. Ésta, se
utiliza con el propósito de que las vacas puedan producir el doble de leche y provoca que aumente en la leche el nivel de otra
hormona, la IGF-1.
Estudios recientes muestran que los
niveles altos de esta segunda hormona se asocian con el cáncer de seno,
próstata y colon.
Las
vacas que reciben esta hormona,
además del sufrimiento provocado por la mastitis y problemas de
gestación que esto les ocasiona, tienen un aumento de enfermedades muy
considerable, por lo cual tienen que ser medicadas. La leche comercializada
contiene restos de medicamentos, antibióticos, pus y sangre.
En el año 2002, leí un artículo en la
revista número 455 perteneciente a la ONG
Intermóm Oxfan bajo el encabezamiento “Entre la espada y la pared, hambre o transgénicos”.
Se hablaba del aumento del hambre en
algunos países de África pues las reservas de maíz, principal componente de la
dieta alimenticia de estas poblaciones, se habían agotado. Esto ocasionó, que
el precio del cereal se incrementara en un 370% como consecuencia de la
baja producción.
Estado Unidos había enviado alimentos OMG, pero en países como Zambia fue rechazado debido al miedo a que sus
cultivos se vieran perjudicados con la siembra de semillas transgénicas, y que
en el futuro éstos fueran un riesgo para la vida de las poblaciones. Ante la
urgente necesidad de alimentos se decidió
aceptar, pero sólo si eran donados en forma de harina, para que no existiera
peligro de contaminación a las variedades autóctonas.
Una buena lección de un país del tercer
mundo a los países desarrollados.
Todo esto y mucho más en próximos artículos. Recuerda volver para verlos.
Hasta la próxima
Inma Zamorano
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